El tiempo pasa y como decía Hilario Camacho en su canción : "hay días que uno piensa que nunca pasa nada" y ese es el problema. Las cosas se suceden, nos engullen y nos arrastran y al final nunca pasa nada.
En términos de economía bursatil vivimos en una época marcada por los golpes de sierra, altibajos y mesetas para marcar una tendencia esencial y vital: el paso del tiempo.
Me gustaría que este paso del tiempo estuviera más en nuestras propias manos, que cada uno de nosotros lo manejáramos a nuestro gusto. Pero por lo que veo no puede ser. Será por desidia personal o falta de decisión pero de momento me dejo llevar, y, lo peor de todo, es que así no se está tan mal. Mientras las cosas tiren, tiraré, espero que no lleguen épocas de crisis.
Por eso de momento seguiré dejándome llevar, que el viento guíe mi destino, y esperando que este viento me sea favorable.
Aunque ahora me ha surgido una duda. Cuánto tiempo se puede estar sin hacer nada, sin escribir sobre nada, sin contar nada interesante que no sea la propia desidia de uno mismo, sin caer en algún tema común (el fútbol, el tiempo...) De esto depende mi supervivencia como bloger o mi extinción.
'Pos' yo que me pensé que era el único que estaba más perdido que un pulpo y mira tú estás pobres almas candidas. Qué va a ser de ellas de noche, sólas.
Acabo de hacer toda una página de principios sin principios, de declación de intenciones sin intenciones, de mí para ti, sin tí y al final sabéis lo que me ha pasado, que después de pensar y escribir, de cuidar el lenguaje, de ser ingenioso, no sé dónde doy y se pierde todo.
Espero que no me vuelva a pasar, aunque tampoco me importa, porque al final esto es de mí para mí, con 'tí, tú, tús'.